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sábado, 7 de septiembre de 2019

Teléfono libre de Esclavitud Infantil

Uno de los sectores en los que los que tenemos menos opciones para practicar un consumo responsable es el de los productos electrónicos. En este blog  hemos comentado algunas de las problemáticas más importantes asociadas a este sector, como es en primer lugar las materias primas empleadas. Es sobradamente conocido el empleo de mano de obra infantil en condiciones pésimas para la extracción de algunos de los minerales necesarios para la fabricación de circuitos impresos, como el coltán o el oro. Por otra parte, la codicia por estos minerales provoca numerosas guerras en países con estados débiles que en ocasiones supone también el empleo de niños en estos conflictos armados, como bien se retrata en la película El cuaderno de Sara.

Además de las materias primas, el proceso productivo de los dispositivos electrónicos tampoco está exento de abusos a menores. Como ya habíamos documentado en un artículo anterior, las altas presiones a las que está sometida esta fabricación hacen que es realicen un sinfín de atropellos contra los trabajadores y que se utilice mano de obra infantil.

Conscientes de estas circunstancias, si optamos por consumir productos electrónicos que no contribuyan a ellas, no tenemos tantas opciones como en otros sectores (alimentación, textil, etc.). Pero afortunadamente alguna iniciativa existe; tal es el caso de Fairphone, empresa holandesa que se dedica a la fabricación y venta de smartphones y sobre la que ya hablamos en un artículo anterior.


Esta se define a si misma como una empresa social que está creando un movimiento de personas y organizaciones a favor de los dispositivos electrónicos más justos. Para ello, produce un teléfono con el que se generando un impacto positivo en la cadena de valor de la minería, el diseño, la fabricación y el ciclo de vida. Junto con la comunidad de clientes y simpatizantes, se trabaja para cambiar la manera en que se fabrican los productos. Su historia comenzó en 2010 como una campaña de concienciación acerca de los minerales de conflicto y para poner solución a ese problema, decidieron crear su propia empresa que actualmente tiene 70 trabajadores en 20 países diferentes. El primer producto que comercializaron fue el Fairphone 1, con ciertas dependencias respecto a algunos de los proveedores de las partes de ese modelo de móvil. Posteriormente sacaron al mercado el Fairphone 2, con prestaciones superiores al anterior. Entre ambos modelos han vendido más de 100.000 unidades. Su propuesta para hacer un móvil más justo y sostenible se basa en los siguientes principios:

  • Extender la vida útil.
  • Reducir los residuos electrónicos.
  • Elegir materiales más justos.
  • Poner a los trabajadores primeros.

La buena noticia es que acaban de lanzar un nuevo modelo, el Fairphone 3. Además de presentar unas prestaciones técnicas equiparables a otros modelos del mercado y muy superiores a sus dos modelos anteriores, este presenta algunas características importantes.


Entre estas características diferenciadoras se encuentra la de incluir oro de Comercio Justo. Los dispositivos electrónicos incluyen este codiciado metal en su interior y en el caso del Fairphone 3, está certificada la procedencia del mismo, garantizando entre otras cosas que no ha habido niños trabajando en la extracción de este oro. De esta manera, Fairphone se convierte en la primera empresa de móviles en integrar el oro procedente de Comercio Justo en su cadena de abastecimiento.


Por otra parte, no sólo se conoce quién ensambla finalmente los terminales (Arima), sino que además, Fairphone tiene una vinculación estrecha con estos para garantizar la dignidad de las personas que trabajan en esas otras empresas. Sobre esto nos informan a sus clientes. Se pueden conocer muchos más detalles sobre los componentes y el proceso de fabricación del Fairphone 3 a través de toda la información que se publica en el blog de la empresa.

Además, las cuestiones medioambientales también están muy presentes, al emplear materiales reciclados y tener un diseño modular y reparable (se proporcionan recambios de todos los componentes), reduciendo así los residuos electrónicos, tan difíciles de reaprovechar.

Estamos ya deseando ver las primeras unidades (llegarán a lo largo de este mes de septiembre) para poder llevar en nuestro bolsillo un teléfono con garantías de no estar manchado con explotación infantil.



lunes, 12 de febrero de 2018

El cuaderno de Sara

Como hemos recordado en otras ocasiones en este blog, cada año el 12 de febrero se conmemora el Día Internacional contra el uso de Niños Soldado. Sigue siendo necesario recordar esta desagradable realidad ya que según UNICEF, en la actualidad se calcula que hay unos 300.000 niños y niñas soldado participando en conflictos armados de todo el mundo.Muchos de estos menores están directamente en la línea de combate y otros son obligados a ejercer como cocineros, mensajeros, esclavas sexuales, para realizar ataques suicidas.

Durante el tiempo en el que estos niños están vinculados a las fuerzas y grupos armados, son testigos y víctimas de terribles actos de violencia e incluso son obligados a ejercerla. Los traumas emocionales que esto les puede provocar son difíciles de superar.

Algunos son secuestrados; a otros, la pobreza, los malos tratos, la presión de la sociedad o el deseo de vengarse de la violencia contra ellos o sus familias les llevan a unirse a grupos armados y empuñar un arma. Son víctimas inocentes de las atrocidades de la guerra. Para ellos, el regreso a su vida y la recuperación de su infancia es tan difícil que puede parecer casi imposible.

En esta ocasión, se ha estrenado recientemente una película que nos presenta esta realidad. Se trata de "El cuaderno de Sara", largometraje de Ikiru Films dirigida por Norberto López Amado y con guión de Jorge Guerricaechevarría, tiene a Belén Rueda como principal protagonista.


La película, rodada durante ocho semanas en el corazón de la reserva ugandesa de Zirimiti y la Isla de Tenerife, narra el viaje de una mujer que busca a su hermana desaparecida en África. Ese viaje conduce al parque nacional de Virunga, zona de la República Democrática del Congo tomada por los grupos rebeldes, donde se concentra el 75% de las reservas mundiales del codiciado coltán. En la película se presentan dos realidades de las que ya hemos escrito en este blog: el uso de mano de obra infantil en la extracción del coltán y los menores empleados en conflictos armados. La explotación abusiva de este mineral, imprescindible para todos los dispositivos electrónicos actuales, y que tanta guerra ha llevado al Congo, lo que llevó a los productores a poner en marcha esta historia. En declaraciones a Ikiru Films, el guionista cuenta «tirando del hilo de la problemática del coltán decidimos trazar un viaje físico y emocional entre dos personajes que tienen que resolver un conflicto pendiente. Cada hermana refleja una forma de afrontar la realidad. Sara representa a ese grupo de personas concienciadas que piensan que las injusticias no solo se denuncian, sino que hay que solucionarlas. Laura somos los demás: todos los que sabemos que esta dura realidad existe, pero que, como tenemos nuestros problemas y están en este lado del mundo, pues no nos vamos a ir allí a resolverlos, ¿no?». Por otra parte, Belén Rueda comenta «la historia de estos niños es muy dura. Les arrancan de sus familias, literalmente, con apenas seis, ocho años. Y solo les enseñan a odiar. A muchos, cuando atacan sus aldeas, les obligan a matar a sus propios padres y se quedan completamente desprotegidos. De este modo, no tienen más familia que los propios soldados».

Alabamos la oportunidad que esta película presenta de llevar a la pantalla dos realidades que no son habituales en ese foro y que pueden servir para concienciar a los espectadores a los que esta información no les llega por otras vías. Y que de esa manera los espectadores puedan plantearse si como Laura, cerramos los ojos a las realidades tan atroces que atormentan nuestro mundo o por el contrario, dejamos la cultura de la indiferencia para implicarnos en construir un mundo mejor.

A continuación presentamos el vídeo oficial de la película:



domingo, 15 de mayo de 2016

Minerales de guerra

"Minerales de guerra". Este es el título que tomamos prestado de un interesante documental de RTVE para esta entrada. En ella vamos a hablar de la problemática de los minerales tan importantes para la sociedad actual, repleta de dispositivos electrónicos (ordenadores, smartphones, smart TVs, etc...), y que tanto daño provocan a los países que disponen de ellos.

Podría pensarse que el poseer en el subsuelo grandes cantidades de estos materiales tan necesarios hoy en día convertiría en rico a cualquier país del mundo. No es así para los países que no están en Europa o Norteamérica. Tal es el caso de la República Democrática del Congo, país protagonista del documental antes mencionado y que cuenta con una de las principales reservas de coltán, sobre las que ya hemos hablado en entradas anteriores de este blog.

En esta ocasión, nos hacemos eco de una campaña que lanza Amnistía Internacional en la que se indica que la República Democrática del Congol es muy rica en recursos no sólo por el coltán, sino porque la mitad del cobalto del mundo procede de sus minas.



Esta campaña, titulada "¿HAY TRABAJO INFANTIL DETRÁS DE LOS DISPOSITIVOS DE APPLE?", denuncia que los mineros que extraen este cobalto (incluyendo tanto adultos como niños), trabajan en túneles de más de 30 metros de profundidad sin ningún tipo de seguridad y sin apenas aire. el dato que arroja Amnistía Internacional es de que 40.000 niños y niñas, de entre 7 y 15 años, trabajan en la minería en este sector. Otro dato escalofriante, que nos da una idea de las peligrosas condiciones en las que trabajan, es que se calcula que al menos 80 mineros murieron el año pasado sacando cobalto, pero podrían ser muchos más porque las estadísticas no son fiables.

También se presentan algunos testimonios como el de Paul, de 14 años, quien indica lo siguiente: “Pasaba a menudo 24 horas abajo, en los túneles de la mina. Llegaba por la mañana y me iba a la mañana siguiente.” También se presenta el caso de Mathy, de 12 años, que presenta además las circunstancias en que los menores intentan practicar la minería donde no está permitido: “Los guardias de seguridad nos pidieron dinero, pero no teníamos... Ellos cogieron a mi amigo y le empujaron a un tanque que tenía gasóleo. Lloré. Yo tenía miedo, conseguí correr, escapar y esconderme, pero vi lo que pasó”.

Este trabajo, como ya hemos puesto en evidencia para otras situaciones, no contribuye a generar riqueza ya que los salarios oscilan entre 1 y 2 dólares diarios, con lo que estos trabajadores no tienen opciones de salir del círculo de la pobreza, pese al gran esfuerzo que supone (jornadas interminables, acarrear pesos que en ocasiones superan el propio peso del menor que lo transporta, etc.).

Además, la minería artesanal expone a los niños y niñas al abuso físico, la explotación sexual y la violencia. Son tan escasas las zonas habilitadas por el gobierno para los mineros artesanales que los niños intentan trabajar en las zonas controladas por las empresas mineras.

Una vez más, si analizamos con detalle toda la cadena, nos damos cuenta de que en el otro extremo estamos nosotros; consumidores de los países desarrollados. Como se indica en esta campaña, el cobalto extraído por niños se compra y se vende sin que empresas como Apple se pregunten cómo, dónde y en qué condiciones se extrae. No investigar la cadena de suministro es una vergüenza empresarial.

Por eso animamos a unirse a esta denuncia, firmando y de esta manera hacer llegar a los responsables de esta compañía (más concretamente a Tim Cook, Director Ejecutivo de Apple) nuestro profundo rechazo a la esclavitud infantil. También se exige que investiguen su cadena de suministro para eliminar los atropellos a los derechos humanos y reparar el daño causado.