Mostrando entradas con la etiqueta OIT. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta OIT. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de junio de 2019

QUE LOS NIÑ@S TRABAJEN SOLO EN HACER REALIDAD SUS SUEÑOS

Hoy es día 12 de Junio.
Desde hace 17 años, además, cada 12 de Junio, Día Mundial contra el Trabajo Infantil, jornada mundial promovida, desde el 2002, por la Organización Internacional del Trabajo con la finalidad de concienciar a ciudadanos, medios de comunicación, gobiernos estatales y organizaciones internacionales de la magnitud de esta realidad y de aunar esfuerzos para su definitiva erradicación.
Cuando esta mañana nuestra agenda, los medios de comunicación o los mensajes que, ojalá, se publiquen masivamente en las redes sociales nos recuerden qué día internacional es hoy, entre 168 y 152 millones de niñ@s en todo el mundo, pues la cifra varía según las fuentes que se consulten, serán, una jornada más, víctimas del trabajo infantil.
Esto es, 1 de cada 10 niñ@s del mundo se verán sometidos hoy a explotación laboral, cifra que, en el caso de Africa, se eleva a 1 de cada 5 niñ@s.
Este año, la OIT llama nuestra atención sobre el hecho de que 7 de cada 10 de es@s niñ@s víctimas de esclavitud infantil son explotados en el ámbito de la agricultura. Por eso, el lema elegido para esta jornada es "Los niños no deberían trabajar en el campo, sino en sus sueños".


                              Día Mundial contra el Trabajo Infantil

Pues, con todas las posibilidades a nuestro alcance, contribuyamos activamente a que ello sea así. Difundamos estas escandalosas cifras. Denunciemos a los Estados que todavía no han ratificado los Convenios de la OIT para la eliminación de las peores formas de trabajo infantil y sobre la edad mínima para acceder al mundo laboral.
Animemos a tod@s nuestros conciudadanos a hacerse conscientes de su poder como usuarios de las redes sociales y consumidores, sancionando, en su imagen y en el veto a sus productos, a las empresas internacionales, particularmente, las vinculadas a la alimentación, que no garanticen que los productos que comercialicen se han obtenido sin empleo de mano de obra infantil.
Y exijamos a nuestros gobiernos que fomenten políticas, en sus propios Estados y en los que mayor incidencia tiene el trabajo infantil, para que la Meta 8.7 de los Objetivos del Milenio, que propone la eliminación, para el año 2025, de todas las formas de trabajo infantil, sea una realidad y no una simple intención.



lunes, 31 de marzo de 2014

Explotación Laboral Infantil en América Latina

Recientemente el diario El País ha publicado una noticia sobre el trabajo infantil en distintos países de América Latina y el Caribe. Este es un tema candente desde que a finales de 2013, el gobierno de Bolivia paralizase una reforma legislativa para avanzar en la eliminación del trabajo infantil. El proyecto del Código de la Niñez y Adolescencia, como se pretendía denominar a la norma, prohibía el trabajo a menores de catorce años de edad. Las protestas de menores trabajadores, convocadas por la Unión de Niños, Niñas y Adolescentes Trabajadores de Bolivia (UNATsBO), hicieron que tras la dura represión, finalmente el gobierno de Evo Morales paralizara la tramitación de esta reforma, tal y como informa el periódico El Clarín.

Ya no es sólo que se haya paralizado esa reforma, sino que el gobierno boliviano está considerando eliminar la edad legal mínima para el "trabajo independiente" y reducirla a los 12 años para otros tipos de trabajo. Tal y como informa Human Rights Watch, a través de Jo Becker, “reducir la edad mínima laboral es una medida contraproducente y que se aparta de la tendencia en el resto del mundo” porque “el trabajo infantil perpetúa el ciclo de pobreza”. Según afirman desde UNATsBO, el incremento de la edad legal mínima no supondrá que los menores actualmente trabajando vayan a dejar de hacerlo, sino que entren en una situación ilegal. No dejarán de trabajar porque este trabajo es lo que hace que en algunos casos sigan vivos y puedan alimentarse ellos y en ocasiones sus familias. Y por desgracia no les falta razón: si estas medidas legislativas no van asociadas a la aplicación de soluciones y recursos que hagan del trabajo infantil algo innecesario, no se conseguirá erradicar este.

Además, la medida llevaría a Bolivia a incumplir los tratados internacionales. Este país es uno de los 166 que han ratificado el Convenio Internacional del Trabajo N.° 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo. Este convenio fija esta edad en 15 años, pudiendo reducirse excepcionalmente a los 14 bajo determinadas circunstancias, pero nunca por debajo de esta edad. Por otra parte, el texto de la Convención de la ONU sobre Derechos de la Infancia establece en su artículo 32 “el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”.

Los datos más recientes proporcionados por la OIT para esa zona, hablan por si solos: 12,5 millones de niños (representan el 8,8% de la población infantil) desempeña algún trabajo en América Latina. Ya no es sólo que según estos datos (que no incluyen gran cantidad de situaciones desconocidas "oficialmente") eleven esa cifra a más de 12 millones de niños y niñas, sino que además, de entre estos 9,6 millones realizan labores peligrosas, entendidas como las que se realizan en condiciones peligrosas o insalubres que pueden causar la muerte, una lesión o una enfermedad. Aunque las tasas en América Latina estén por debajo de la media a nivel mundial, siguen siendo más de 12.000.000 de menores los que trabajan. Y cambios normativos favoreciendo esta situación no harán sino incrementar la cifra.

En el caso concreto de Bolivia, el número de menores trabajando se eleva hasta 850.000, representando el 28% de la población de entre 5 y 17 años. La reforma gubernamental en este país, provocará un incremento de este dato, por lo que se han elevando también algunas voces en su contra, como la del ex-ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade. Este afirma que “si genera conciencia social, el hecho de que a uno lo exploten es una manera burda de hacerlo. Entonces volvamos a la esclavitud. La conciencia social se adquiere estudiando y no sacándole la mugre en una pega. Es una atrocidad”.

Para poner cara a esta atrocidad, se puede visualizar el siguiente vídeo, elaborado por la cadena de noticias RT en las céntricas calles de La Paz.






miércoles, 18 de diciembre de 2013

Amargo Chocolate


En estas fechas navideñas, desde las principales industrias chocolateras se nos invita a degustar turrones, bombones, galletas… un sin fin de productos fabricados a partir del cacao. Nos aseguran que tendremos una Dulce Navidad, ocultando la cruel realidad de multitud de niños que trabajan como esclavos en las plantaciones de cacao, sobretodo en Costa de Marfil, principal proveedor de cacao a nivel mundial. Abidján, en el sur de Costa de Marfíl, es la capital del cacao y donde tienen sus sedes las principales empresas del sector (Nestlé, Cargill, ADM y Barry Callebaut).

¿Es cierto que los niños trabajan como esclavos en la industria del chocolate? Ésta es la pregunta que Miki Mistrati y Roberto Romano,  han pretendido dar a conocer a través del documental titulado “El lado oscuro de chocolate”. En este reportaje se investiga la realidad de la esclavitud infantil en la industria del cacao, lo que puede resultar peligroso, ya en 2004, el periodista francés Guy-Andre Kieffer fue secuestrado en un aparcamiento de Costa de Marfil por indagar sobre este tema. Nunca fue encontrado, y el caso sigue sin resolverse.




Según lo que se presenta en el reportaje, no es sólo que se explote a niños y niñas en la recogida del cacao, sino que se lleva a cabo un tráfico de menores. Este comienza en Malí, uno de los países más pobres del mundo. Desde la estación de autobús de Sikasso los niños viajan hasta la ciudad fronteriza de Zégoua, y desde allí mediante moto taxis y de forma ilegal, a las plantaciones de cacao de Costa de Marfíl, donde son vendidos a los agricultores locales, quienes previamente han contratado al entramado que se encarga de este tráfico de menores. Una vez en las plantaciones de cacao, los niños realizan jornadas inacabables y reciben maltratos cuando no quieren trabajar, además desarrollan trabajos peligrosos, utilizan machetes, soportan cargas pesadas, y están expuestos a pesticidas peligrosos.

Sin embargo el tráfico y la explotación de menores no tendría que existir ya que en 2001, los mayores fabricantes de chocolate, agrupados en las organizaciones World Cocoa Foundation y la americana Chocolate Manufacturers Association,  junto con la OIT (Organización Internacional del Trabajo), firmaron el llamado protocolo de “Harkin-Engel”. En él se establecían una serie de compromisos para que, a partir de ese año, se desarrollasen actuaciones que permitiesen a este sector cumplir con la convención 182 de la OIT, relacionada con las peores formas de "trabajo infantil".

Pese al acuerdo, alguno de los entrevistados afirma que el tráfico de niños ha existido siempre. Es desgarrador ver cómo una sola persona (Idrissa Kanté) ha rescatado a centenares de niños de las manos de estas redes de trata, algunos de ellos con tan sólo 7 años de edad y provenientes de zonas rurales tanto de Malí como de Burkina Faso, Níger, Nigeria, Togo y Benin. Tan sólo entre 2008 y 2009, esta persona sola rescató a más de 150 menores. En una aldea de 500 habitantes, unos 130 menores se marcharon, engañados por los traficantes, hacia Costa de Marfil, tratando de conseguir ingresos. Los niños son prácticamente secuestrados ya que en algunos casos, ni sus propios padres se enteran de su marcha. En una operación policial desarrollada en 2009, 65 niños fueron liberados. La propia OIT reconoce que se ha producido poco “movimiento” para mejorar la situación de este sector, desde la firma del protocolo.

La industria del chocolate es un gran negocio en el que se ven implicados muchos agentes, autoridades, agricultores, traficantes, exportadores de cacao, fabricantes de chocolate y finalmente los consumidores también somos cómplices de este entramado al colaborar con ellos. El kilo de cacao se paga al agricultor a 1 euro y con un kilo de cacao se fabrican 40 cajas de bombones, con el precio tan desorbitado que estas cajas cuestan en el mercado, en relación con el precio del cacao. Además por tan solo 230 euros se puede conseguir un menor, incluyendo el transporte y el “uso” indefinido. Los niños no reciben remuneración alguna.

En el reportaje se contacta con los principales fabricantes de chocolate para presentarles el documental, pero ninguna compañía los recibió. Cuando se plantea a éstas empresas la realidad de la trata y la esclavitud de niños en las plantaciones de cacao éstas se lavan las manos argumentando que las plantaciones de cacao no son propiedad de sus compañías y por lo tanto no tienen el control directo sobre las mismas.

Desde este blog queremos denunciar la cruel realidad de los niños esclavos de las plantaciones de cacao en Costa de Marfil y realizar un boicot a las industrias chocolateras que mantiene esta situación. Proponemos como alternativa fiable el consumo de cacao y de productos de chocolate con sello de comercio justo, que garantizan la no utilización de niños, unas condiciones, salarios justos que permitan una vida digna y respeto al medioambiente.

El reportaje íntegro, con subtitulos en español, puede visualizarse a través del siguiente enlace.





miércoles, 6 de febrero de 2013

La Explotación Infantil empeora con la Crisis


Según informa RTVE, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha alertado de que la crisis está frenando el descenso que se estaba registrando respecto a la explotación infantil en el mundo y advierte de que el recorte en las políticas sociales tendrá "consecuencias irreparables" sobre la infancia.

Las estadísticas oficiales de este organismo, arrojan un dato esperanzador para los años 2000 -2007, periodo en el que se consiguió reducir  en un 30 por ciento las peores formas de trabajo infantil en los niños menores de 15 años. No obstante a partir del 2008, la crisis está deteriorando las condiciones laborales de los niños de 15, 16 y 17 años,  de hecho han aumentado los  accidentes de trabajo en esa franja de edad.
Según el responsable de la OIT, "estas formas peligrosas de trabajo infantil" se producen sobre todo en sectores del campo y de la construcción. 
En relación a este artículo, el último informe de la ONU señala otro dato esperanzador y es que los niños esclavos entre 5 y 14 años han disminuido en la última década. No obstante han aumentado en un 20% los comprendidos entre los 15 y los 17 años. Y dice más, que entre ellos se están dando tasas escandalosas de accidentes y muertes