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sábado, 2 de mayo de 2015

Esclavitud y consumo

En este blog estamos insistiendo desde hace tiempo en cómo determinados productos, de acuerdo con los pertinentes informes e investigaciones, están elaborados o sus materias primas extraídas con mano de obra infantil: oro, carbón, tabaco, cosmética, cacao, ropa, electrónica, etc. De esta manera, queremos incidir en cómo nuestro consumo puede estar contribuyendo al empleo de mano de obra infantil.

En la mayor parte de casos, se esclaviza a niños y niñas por intereses económicos. Según la organización Free the Slaves, los beneficios económicos producidos por los millones de personas esclavizadas en el mundo (de los cuales 26% son menores) ascienden a 150 billones de dólares anuales. Esta misma organización destaca que un esclavo costaba en el año 1.850 el equivalente a 40.000 $ en la actualidad, mientras que hoy en día el coste medio (a nivel mundial) de una persona esclava se ubica en torno a los 90 $. Es escandaloso comprobar cómo se prioriza la obtención de beneficios económicos frente a la dignidad de las personas. 

Pero entonces... ¡¡quizás yo mismo puedo estar contribuyendo a incrementar esta cifra!!. Esta es una de las reflexiones que queremos plantear a través de este blog. Sin ser conscientes de ello, los productos que consumimos más habitualmente (la ropa con la que nos vestimos, los alimentos que comemos diariamente, el teléfono móvil que tan frecuentemente utilizamos todos los días...) pueden estar contaminados de trabajo infantil. Efectivamente, aunque nos pueda parecer inconcebible, estos productos llegan hasta nuestras manos sin ningún tipo de advertencia que nos informe de lo que hay detrás de ellos. Y de este manera, nosotros colaboramos, con nuestro consumo, en mantener este gran crimen. Pero también, dando la vuelta a la situación, cada uno de nosotros podemos, como consumidores, hacer mucho contra la esclavitud de nuestros días.

Como consumidores responsables, en primer lugar, debemos conocer los productos que consumimos. Es importante tratar de informarnos de cómo y en qué condiciones están extraídos o producidos para evitar la colaboración con las empresas explotadoras. Hoy en día existen numerosas vías para conocer nuestros productos, como por ejemplo la campaña Ropa Limpia. Por otra parte, podemos contribuir en la creación de otros modelos comerciales que no dejen de lado la dignidad de las personas. Para ello, una de las propuestas es el Comercio Justo (Fair Trade).


Este etiquetado de los productos nos garantiza que, además de aportar otras ventajas (igualdad entre hombre y mujer, sostenibilidad medioambiental, etc.), el producto que lo acompaña no está acompañado de esclavitud infantil de ningún tipo.

El próximo día 9 de mayo se celebra el Día Mundial del Comercio Justo. La conmemoración de este día es una inciativa de la Organización Mundial del Comercio Justo (World Fair Trade Organization) que se celebra cada año, durante el segundo sábado de mayo. Según sus organizadores, es un festival de eventos a escala mundial que festeja el Comercio Justo como una contribución tangible para luchar contra la pobreza y la explotación,  el cambio climático y la crisis económica, que tienen un gran impacto en la población más vulnerable del planeta. La crisis global que experimentamos, confirma la necesidad de una economía justa y sostenible, local y global. El comercio debe beneficiar a los más vulnerables y proporcionar estilos de vida sostenibles, desarrollando oportunidades para los productores pequeños o en desventaja. Millones de productores y comerciantes, gente de negocios, políticos, organizaciones colaboradoras y voluntarios están contribuyendo al crecimiento sustancial del Comercio Justo a escala mundial.

Este día es una buena oportunidad para unirnos a la construcción de un mundo más justo. Es una buena oportunidad para ejercer el poder que tenemos como consumidores y cambiar las cosas. ¡Es el momento de pasar a la acción y apostar por aquello en lo que creemos!


Para este día, la WFTO nos hace algunas propuestas a los consumidores:

  • Utilizar su aplicación web, para ser un Agente del Cambio.
  • Compartir fotografías en las distintas redes sociales empleando los hashtags: #AgentChange #FairTrade y #WFTD2015.
  • Proponer a familiares y amigos que se conviertan también en Agentes del Cambio.
  • Organizar un evento para el Día Mundial del Comercio Justo en el entorno y publicitarlo en la página web http://bit.ly/WFTDAY_Calendar.
  • Ser un consumidor de Comercio Justo de por vida.
  • Ayudar a difundir el Comercio Justo, empleando las redes sociales: Facebook, Twitter, Google+, LinkedIn y YouTube.

En esta línea de proponer el Comercio Justo como alternativa a la esclavitud, se desarrollan otras iniciativas como la reciente campaña Fashion Victims de Oxfam-Intermón. En esta se presenta el informe "Derechos que penden de un hilo", donde se denuncia  las condiciones de miles de mujeres que trabajan en el sector de la confección textil en Zonas Francas o “maquilas” en algunos países de Centroamérica, explicando la alternativa del Comercio Justo.

Es precisamente el sector textil el escogido para la celebración del Día Mundial por parte de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo de España, con la iniciativa "Tira del hilo". 


En definitiva, son múltiples e interesantes las vías que los consumidores responsables tenemos a nuestra disposición para construir ese mundo que soñamos. Es momento de ponerse manos a la obra.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

¿Que hay esclavos trabajando para mi?

Pues si, todos nos quedaríamos atónitos si alguien nos dijese que hay esclavos trabajando directamente para mí. Eso es lo que pretende la página web http://slaveryfootprint.org/


Esta novedosa e impactante página web pretende hacernos conscientes del impacto que nuestra vida tiene en la esclavitud. Para ello, se nos pide introducir mediante 11 pasos algunos datos sobre nosotros (edad, género, número de hijos e hijas...) y nuestro estilo de vida (tipo de vivienda, hábitos de consumo, 
A lo largo de todo este proceso se van proporcionando datos sobre la esclavitud en el mundo, el impacto que esta tiene en la vida de muchos menores, ejemplos de niños explotados en distintas industrias o afectados por tremendos accidentes, casos reales sobre los elementos cotidianos de nuestra vida, etc.

Según los datos introducidos, se muestra al final del proceso cuántos esclavos trabajan para mí, para mantener mi estilo de vida, mi consumo, mis aficiones... Es interesante abrir los ojos y conocer cómo actividades tan cotidianas como el comer, desplazarnos o vestir, pueden estar provocando la esclavitud de otras personas, incluyendo muchos niños y niñas. Otro aspecto interesante es que, tras conocer nuestra huella de esclavitud, se nos ofrece la posibilidad de unirse a la campaña de distintas formas: invitar a empresas a conocer la iniciativa, hacer un donativo, compartirlo con otros o incluso organizar un evento dentro de esta campaña. 

En la página se ofrecen además apps (tanto para Android como para iOS) que se pueden utilizar mientras se está comprando para comprobar hasta dónde llega la esclavitud de las marcas a lo largo de su cadena de proveedores. También se puede animar o exigir a estas marcas que investiguen de dónde vienen sus materias primas o productos.

Esta es sólo una de las iniciativas que están lanzando desde el colectivo "Made in a Free World", con sede en Oakland y que propone una solución para terminar con la esclavitud en el mundo. 


Complementan acciones de concienciación como esta en Internet y otras a través de medios audiovisuales junto con actuaciones directas tales como la liberación, rehabilitación y reintegración de niños esclavizados por la industria pesquera en Ghana.Como se puede ver en el siguiente vídeo, trabajan para recuperar a niños que han sido vendidos como esclavos por sus progenitores al precio de 20 dólares.





Podemos compartir su sueño de que llegará un momento en que los productos de los que dispongamos tengan una etiqueta "Made in ..." distinta de las actuales; "Hecho en un Mundo Libre", donde no haya menores ni adultos esclavizados.